Test de embarazo: ¿Cómo saber si estoy embarazada?

¿Cómo saber si estoy embarazada? Pues te haces un test de embarazo, me diréis. Parece muy sencilla la solución cuando lo veis así, objetivamente, como si sucediera en un vídeo. Pero la realidad dista mucho de esta respuesta tan sencilla. En las siguientes líneas conversaremos un poco acerca de este planteo que es tan problemático como el ser o no ser.

Cada una de nosotras somos una unidad bio-espiritual muy diferente y no todas reaccionamos de la misma manera ante la duda de que hayamos quedado embarazadas, ya porque lo deseábamos, ya porque tenemos miedo de que algo haya salido mal en el momento que hemos tenido relaciones y no estamos preparadas para ese gran paso.

Es muy común que si tenéis la sospecha de que habéis logrado concebir, comencéis a prestar más atención a vuestro cuerpo, a ver si hay “señales” que os indiquen algún cambio significativo. Como es poco común que escuchemos las voces de nuestro cuerpo, no sabemos si es nuestra sugestión o si siempre nos ha sucedido tal o cual cosa.

Debéis saber que, en efecto, hay muchas mujeres que no sienten ningún síntoma hasta muy avanzado el embarazo y otras, por el contrario, comienzan inmediatamente a experimentar cambios, aun antes de que llegue el día de la primera falta, principal síntoma de que hay una pequeña vida desarrollándose ya.

Pero echemos un vistazo al modo en que funciona el ciclo menstrual, así os queda bien en claro cómo os podéis dar cuenta si es que habéis logrado concebir. En un ciclo regular de 28 días, la ovulación suele producirse alrededor del día 14, contando desde el primero de tu última menstruación; un óvulo es liberado por alguno de los dos ovarios y se aloja en las trompas de Falopio, donde –si habéis tenido relaciones sexuales sin protección- puede producirse la fecundación por parte de un espermatozoide. El cigoto, nombre que recibe el óvulo ya fecundado, baja por las trompas durante el lapso de una semana aproximadamente hasta llegar al útero, donde se adhiere a la pared uterina.

Cuando esto sucede, el embrión comienza a segregar la hormona Gonadotropina Coriónica Humana (HCG), que es producida por la incipiente placenta (trofoblasto), y provocará vuestros primeros síntomas de embarazo. Por otra parte, la reacción química que se produce en el contacto de los reactivos de los tests de embarazos con esta hormona es la que determinará un resultado positivo o  negativo.

Por consiguiente, deberíais esperar unos 15 días desde el momento en que comenzáis a tener lo que comúnmente llamamos “síntomas del embarazo” o cuando notéis que ha habido una falta para realizar un test.

Definitivamente, el retraso menstrual es lo que evidencia la posibilidad de que exista un embarazo. Si sois regulares, es momento de que lo consideréis seriamente, aunque siempre está la posibilidad de que haya otros motivos que produzcan la amenorrea (falta de menstruación), tales como cambios en la alimentación, estrés o temperatura. Si sois irregulares os llevará más tiempo dilucidar la cuestión.

Los síntomas que pueden aparecer tempranamente son, en primer lugar, sueño y fatiga más acentuados de lo que estáis acostumbradas a sentir con vuestro ajetreo cotidiano. Esto se debe a la revolución hormonal que está ocurriendo en vuestro cuerpo. Igualmente, pueden aparecer mareos y las náuseas, sobre todo al levantaros en las mañanas. Esa extraña sensación de que todo da vueltas alrededor puede llegar a produciros mayor salivación,  náuseas y hasta vómitos.

Debéis prestarle atención también al aumento en la  sensibilidad de vuestro olfato, aromas que os gustaban de repente comienzan a desagradaros y, los que os molestaban, pasan a provocaros náuseas. Junto con estos que os hemos mencionado, pueden producirse cambios en las preferencias en los alimentos, los sabores preferidos pueden resultar desagradables; las comidas que no os apetecían, de repente comenzáis a desearlas.

Otro de los primeros signos que notaréis, además, es que los senos crecerán y se pondrán más sensibles; está bien que esto suele suceder previo a la menstruación, pero el cambio es mayor y notaréis que rápidamente la talla del sostén ya no os queda.

En el momento en que el cigoto se implanta en el útero, puede producirse un leve sangrado, cosa que os puede confundir con el comienzo de la menstruación. La diferencia reside en que este dura solo un día y es muy escaso. Por la misma razón, también pueden presentarse los dolores abdominales que ya conocéis, pero mucho más suaves que los normales y una disminución de la tensión arterial.

Finalmente, si comienzas con todos estos signos y no llega la regla, podéis decidiros en comprar un test de embarazo para develar el misterio definitivamente.

Tenéis dos tipos de test de embarazo confiables: el test de orina, que podéis  adquirirlo en cualquier farmacia; es rápido, sencillo y lo realizáis en la privacidad de tu casa. Como mencionamos anteriormente, la prueba reacciona ante la presencia de HCG, por lo que es necesario que esperéis hasta el primer día de la falta de menstruación para que haya suficiente concentración. Muchos recomiendan, para mayor seguridad,  realizarlo por la mañana pues en la primera orina se encuentra un nivel mayor de la hormona. Es importante que leáis detenidamente las instrucciones, ya que el procedimiento a seguir puede variar de unas marcas a otras.

El otro test fiable es el de sangre, se realiza en laboratorios y debe ser solicitado por un médico. A pesar de que el de orina es muy confiable, este detecta antes la presencia de HCG, aunque la obtención del resultado en más lenta.

De todos modos, si habéis realizado uno de orina, os ha dado negativo pero los síntomas de embarazo persisten, tenéis la opción de repetirlo unos 5 días después, cuando el nivel de la HCG tendría que haber alcanzado la concentración necesaria. Recordad que, en caso de que la respuesta sea afirmativa, debéis concurrir lo antes posible a vuestro ginecólogo para comenzar a tomar las medidas necesarias en cuanto al cuidado de vuestra salud y la del bebé.

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