Primeros síntomas de embarazo

Si has tomado la gran decisión en tu vida de dejar de cuidarte y buscas un embarazo,seguramente se movilizan en tu interior muchos pensamientos y sentimientos alrededor de ese momento en el que descubras que lo has conseguido.

Como dicen las abuelas, la naturaleza es sabia, desde el mismo momento en que has concebido, tu cuerpo se va preparando para desarrollar esa vida durante los nueve meses restantes y, por lo tanto, si le prestas atención, reconocerás los primeros síntomas de embarazo, aún antes de que el test te dé un resultado positivo. Puesto que desde el instante en que quedas embarazada, tu cuerpo y el feto comienzan a liberar hormonas que permitirán preparar y mantener esa nueva vida que llevas en tu vientre, los indicios aparecerán apenas comiencen a actuar.

La revolución hormonal que experimentas es, en definitiva, la responsable de los primeros síntomas de embarazo. No te ilusiones si tienes un solo signo, pues a veces estos se asemejan a los síntomas premenstruales. Pero si se presentan todos o varios, es muy probable que sean señales de que lo has conseguido.

Claro que no todos los organismos son idénticos y cada uno reacciona de diferentes maneras, pero aquí van algunas “pistas” que tu cuerpo puede darte y así descubrir muy tempranamente que estás embarazada. Uno de los primeros síntomas es que estás todo el tiempo con sueño. Durante los primeros días, te sientes siempre cansada, es una sensación que te vence; a pesar de que duermas la cantidad de horas que acostumbras, nunca te va a parecer suficiente.

Relacionado con el sueño, puedes también experimentar un leve malestar como si estuvieras por coger un resfriado o como si hubieras tenido un día extremadamente agitado. Esto sucede por el aumento de la temperatura basal, que es la que tienes por la mañana, cuando estás descansada, también por el aumento de tu ritmo cardíaco y por el descenso de la presión arterial. Suele suceder solo en las primeras semanas y desaparece aproximadamente al finalizar el primer mes.

Otro que inmediatamente puedes notar, es que tengas un leve sangrado después de haber tenido relaciones sexuales, entre los siete y diez días de la implantación. No es algo que deba asustarte, es natural y sucede debido a que el óvulo fecundado “se prende” a las paredes del útero. Notarás, no obstante, que es muy diferente al sangrado de la menstruación porque son solo unas gotas de color rosa o marrón claro, que deben desaparecer en dos o tres días. Si el sangrado persiste después del primer mes, sí deberías tomar medidas y consultar a tu especialista.

En efecto, el cambio en la temperatura basal es una de las evidencias más claras. Esta, que normalmente está alrededor de los 36 grados centígrados, cuando se aproxima el momento de la ovulación, aumenta levemente y se mantiene así hasta el inicio del siguiente ciclo menstrual. Es así que, si estás utilizando el método anticonceptivo (o para concebir) de la temperatura basal y notas que se ha mantenido alta más de dieciocho días, es muy probable que puedas detectar el embarazo.

Aunque te sorprenda, tus sentidos aumentan su sensibilidad, en particular, el olfato. Quizá percibas olores que antes no notabas, que tu colonia preferida, de repente comience a provocarte asco o repulsión. También es probable que sientas los ojos con arenilla y, si usas lentes de contacto, te molestarán un poco sin encontrar razón aparente. Por otra parte, es muy posible que ante estos estímulos sensoriales, sin ninguna razón aparente y en cualquier momento del día tengas sensación de náuseas, que se te llene la boca de saliva y no toleres los alimentos. Es algo bastante desagradable que, por suerte, suele desaparecer después del primer trimestre y hay algunas afortunadas que nunca lo experimentan.

Hasta aquí, los primeros síntomas de embarazo parecen una pesadilla, pero verás, no todas son malas, una positiva es que tus senos comenzarán a crecer, erguidos, redondos y muy sensibles y en tus areolas, que con el transcurso del tiempo se oscurecerán, aparecen puntitos o espinillas como pequeñas erupciones. Además, es probable que sientas inflamada tu región abdominal, tal como cuando estás por menstruar, y sientas que tu ropa te queda un poco ajustada en la cintura ya que, aunque el útero todavía esté pequeño, por los cambios hormonales que está experimentando tu cuerpo, enseguida notarás tu vientre diferente.

Finalmente, si a cada momento sientes ganas de orinar, si debes ir correr al baño muy seguido, tienes aquí otro indicador. La causa es que, como tus riñones han comenzado a trabajar más debido a la cantidad de líquidos que ahora se multiplican, tienes más cantidad de orina en tu vejiga. Esto se irá incrementando a medida que avance el embarazo y el bebé crezca, ya que la placenta hará mayor presión sobre la vejiga. Detectar los primeros síntomas de embarazo es muy importante, pues, si antes de quedar embarazada tenías una vida sana, no tendrás que hacer muchos cambios en tu rutina, inclusive las molestias pueden ser mínimas pero, aun hábitos que no te parecen nocivos, sí pueden serlo para la vida o la evolución óptima de tu bebé.

Debes ser consciente de que, si estás embarazada, todo lo que ingrese a tu cuerpo pasa directamente al feto e influye de una manera decisiva en la salud de tu futuro hijo, así que, por ejemplo, si fumas, tienes que hacer el intento de dejarlo lo antes posible. La nicotina obstaculiza la llegada de oxígeno a la placenta y le trae muchos inconvenientes; aumentan las probabilidades de aborto, de parto prematuro, de retraso de crecimiento intrauterino y de muerte súbita en el lactante. También el alcohol es un factor de riesgo. Es importante detectar los primeros síntomas de embarazo para empezar a cuidarse.

Está comprobado que puede causarle problemas físicos, mentales y de comportamiento a tu bebé. Tampoco debes automedicarte o tomar algún medicamento sin consultarlo con tu médico. Tu ginecólogo es quien debe darte lo que sea necesario para las molestias típicas del embarazo.

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